Mientras el calendario se encontraba marcando
los 16 días de mes mayo, siendo entonces el año 2000, millones de personas se
dirigían a las urnas con el propósito de elegir a quien estaba supuesto a ser
el nuevo constructor del porvenir dominicano. Para esos días, gobernaba un
Leonel Fernández con una impopularidad casi indescriptible, quien había llegado
al gobierno agarrado de la mano del entonces líder y ex presidente de la
República Joaquín Balaguer Ricardo, héroe de unos y verdugo de otros.
El Partido Revolucionario Dominicano, quien
llevaba como propuesta al Ingeniero Agrónomo Hipólito Mejía Domínguez, venía de
haber sufrido cuatro derrotas presidenciales consecutivas, siendo las tres
últimas presentando al mayor líder de masas que ha parido el país, El Dr. José
Francisco Peña Gómez, como candidato presidencial, en los años 1990,1994 y
1996.
Enfrentado a toda la maquinaria del Estado
respaldando las Aspiraciones del Lic. Danilo Medina y a un Balaguer que había gobernado
por más de 22 años los destinos de la nación, Mejía logró alzarse con un
triunfo contundente sobre sus adversarios, quien a pesar de no alcanzar el 50
por ciento más uno de los votos que exigía la Constitución de la República, no
hubo posibilidad política de rebatirle la victoria.
¿Llegaba el presidente Mejía con inexperiencia
de Estado a dirigir a un pueblo ansioso de cambios importantes en términos
económicos, sociales y políticos? La respuesta es clara, definitivamente no.
Pues siendo apenas un joven de 24 años, graduado de la importante Universidad
Estatal de Carolina del Norte, en los Estados Unidos de América, fue nombrado
Director del Instituto Nacional del Tabaco, recibiendo el rango de
sub-secretario de Estado. Aunque
por más de diez años se mantiene en el sector privado, en 1971 pasa a ser
presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agrícolas y en 1978 es
nombrado por el presidente de entonces, Antonio Guzmán Fernández, Secretario de
Agricultura.
El Huracán David, la Tormenta Federico y la
fiebre porcina fueron tres grandes problemas que tuvo que enfrentar Hipólito
mientras dirigía el hoy denominado Ministerio de Agricultura. No solo logró
salir airoso ante estos retos, sino que también impulsó cambios importantes,
entre ellos la creación de programas de leyes para la agroindustria, la
aprobación de incentivos para promover el desarrollo de la agricultura rural,
organización de cooperativas tabacaleras e impulso de este y otros producto.
Aunque rebosado de éxitos en la administración
pública, no es hasta el año 2000 cuando el Ingeniero Mejía empieza a cambiar su
suerte política. Pues en 1982 había fracasado en su intento por alcanzar la
senaduría de la provincia Santiago y en 1990 acompañando al extinto José
Francisco Peña Gómez como candidato vice presidencial también debe cargar con
la derrota.
¿Por qué termina Hipólito Mejía su periodo de
gobierno, 2000-2004, siendo catalogado como uno de los peores presidentes de la
República Dominicana hasta ese entonces? Errores políticos graves y decisiones
desacertadas en su administración fueron las principales causas.
Una aguda crisis arropaba todo el país,
producto en gran medida de la quiebra del entonces segundo banco privado más
grande de la nación, gracias al horroroso fraude de sus propietarios y
principales ejecutivos, a quienes más tarde el mismo presidente Mejía se
encargó de llevar a la cárcel.
La tasa de cambio estaba descontrolada, la
inflación en niveles antes nunca visto,
una enorme presión social y una especulación cancerígena, producto de la caída
del sistema financiero, eran algunas de las características de los último años
del gobierno de Mejía. La seguridad financiera de más de 800 mil ahorrantes
estaba en juego, amenazando esto con la destrucción de todo el sistema bancario
del país. El equipo económico del gobierno encabezado por Hipólito asume la
responsabilidad de devolver a todos estos ahorrantes sus depósitos, alegando
que con esto evitarían que otros bancos pudieran verse afectados, entre otras
cosas, por el retiro masivo de dinero y terminar corriendo la misma suerte del
entonces quebrado banco.
Aunque en ese entonces la crisis y la
desestabilidad económica no cedían, a mediano plazo el sistema financiero pudo
irse estabilizando y volviendo a una relativa normalidad. En agosto del 2010,
el Sr. José Manuel López Valdés, Presidente de la Asociación de Bancos
Comerciales de la República Dominicana, afirma que las medidas adoptadas por el
entonces presidente Hipólito Mejía para enfrentar la crisis y quiebra de los
bancos en el 2003 fueron positivas y fortalecieron el sistema financiero
nacional.
Pero no solo era la crisis de entonces lo que
provocaba el rechazo de la población hacia el hoy ex presidente Mejía, su
actitud y comportamiento frente a la opinión pública jugaron un papel
importante. Pues mientras el país vivía momentos de grandes tensiones éste
mantuvo un comportamiento extremadamente informal y chabacano ante serios
cuestionamientos que surgían en ese entonces. Frases fuera tono, palabras
inapropiadas y respuestas arrogantes fueron algunas de las herramientas más
utilizadas el Sr. Hipólito en los últimos días de gobierno.
Su relación con la prensa local y hasta
internacional era precaria y llena de contradicciones. La iglesia no era su
mejor aliada y una inteligente oposición encabezada por el Partido de la Liberación
Dominicana materializó cada uno de los errores políticos de Mejía. Hipólito, el
político, el gobernante, el líder de una época ya estaba totalmente
desvinculado de lo que el pueblo necesitaba según la percepción de entonces.
Torpemente y motivado por sus más cercanos
colaboradores, opta por intentar reelegirse. Provocando esto una gran crisis
interna dentro de su partido. Como era de suponerse, la derrota no se hizo
esperar y el Dr. Leonel Fernández reaparecía victorioso en el escenario
político, quien gobernaría a partir de entonces su segundo y tercer periodo
presidencial.
¿Logró cambios importantes el gobierno de
Hipólito Mejía a pesar de la realidad vivida en los últimos años de su
gobierno? Negarlo pudiera resultar mezquino. Es por eso que se podría caer en
un grave error si no se analiza el periodo presidencial de Hipólito sin tomar
en cuenta que este se dividió en dos importantes períodos, 2000-2002: marcado
por la transformación del estilo de gobernar hasta entonces y 2000-2004:
caracterizado principalmente por la crisis económica y la desconexión de Mejía
con el sentir del pueblo.
Tal era la aceptación que tenía el gobierno de
Hipólito que el 16 de mayo de 2002, a casi dos años de iniciar, que el Partido
Revolucionario Dominicano, liderado por el Presidente de la nación, se alza con
el triunfo de 29 de 32 senadores de la República.
Hasta el 2002 la macroeconomía se mantenía
estable y el endeudamiento externo era moderado. La tasa de cambio mostraba
estabilidad y los principales índices financieros reflejaban un ambiente
adecuado.
Durante su gobierno fueron aprobados
importantes proyectos de ley como la ley de la Seguridad Social, el código
monetario y financiero, ley de lavado de activos, etc.
Hipólito Mejía se caracterizó por la
distribución de recursos y servicios del Estado a remotas y pequeñas
comunidades de la República Dominicana, incluso asumiendo el costo político de
invertir gran parte de estos recursos en poblaciones muy reducidas en habitantes
y por consiguiente con un cantidad de votos muy inferiores a las grandes
ciudades.
En el año 2003, a pesar de la crisis que ya
arropaba al país, logra celebrar con éxito los Juegos Panamericanos, los cuales
costaron al país importantes sacrificios económicos y sociales que se venían
asumiendo desde el inicio de su gobierno.
Definitivamente, el Ex presidente Hipólito Mejía
Domínguez es una de las figuras políticas dominicanas más complejas de
analizar, sobre todo si se quiere llegar a conclusiones sanas e imparciales.
Pues conocemos sus grandes aciertos, sus grandes errores, sus grandes virtudes
y sus grandes defectos. Pero no sabemos cómo nuestros descendientes futuros van
a valorar la figura de quien haya llevado
en medio de un periodo confuso las riendas de la República Dominicana.
Es por esto que la pregunta que aun no podremos responder seguirá siendo ¿Cómo
la historia juzgará a Hipólito Mejía? Y más aun, ¿Será necesario un nuevo
periodo presidencial para que Hipólito Mejía quede completamente reivindicado
frente a la historia? ¿Estaría el pueblo dispuesto a darle una segunda
oportunidad?
