De manera generalizada podemos parpar que existe una importante lista de
retos que deben enfrentar las empresas en un entorno tan competitivo y
cambiante como el que hoy les toca enfrentar. No solo se trata de tomar
acciones que les permitan perdurar a través del tiempo, sino recorrer el
camino, con todas sus implicaciones, para
alcanzar un posicionamiento importante dentro del mercado o industria a que
pertenezcan.
La aparición de competidores cada vez más numerosos e importantes, la
revolución tecnológica de los últimos veinte años y el frecuente cambio de
tendencia de los consumidores son solo algunos de los retos que deben enfrentar
las empresas. Agregando además, la recurrente escases de recursos y las
abundantes necesidades a las que hacerle frente.
No solo se trata de que las empresas en República Dominicana no están
exentas de estos retos y desafíos, sino que en adición a esto deben subsistir
haciendo frente a un mercado laboral que se ha caracterizado, haciendo una
referencia generalizada, por tener bajos índices de educación y/o escolaridad. En
referencia a esto, en el año 2013 el Ministerio de Educación Superior Ciencia y
Tecnología del país dio a conocer un estudio en el que reflejaba que el 25.8%
de las personas adultas en el país no ha completado los estudios primarios. Por
otro lado, indica que cerca del 50% de la población no ha completado los
estudios secundarios y menos de uno de cada cinco ha completado la educación
superior. Además, agrega el bajo nivel de preparación de los egresados de estos
centros de estudio.
Estos indicadores denotan una debilidad importante en los niveles
educativos de una amplia proporción de la fuerza laboral del país. Esto, sin
dudas, limita la capacidad de las empresas para la captación de talentos que
permitan estructurar un equipo directivo, técnico y operativo capaz de hacer
frente a los constantes requerimientos y desafíos de los mercados modernos.
Esto así porque la población capacitada es un segmento reducido del universo de
los potenciales trabajadores.
Las empresas dominicanas están obligas a buscar altos niveles de
competitividad para garantizar su éxito y permanencia en los mercados
nacionales e internacionales. Lograr esto va más allá de lograr mecanismos de
producción de bajos costos y de calidad de acuerdo a las tendencias del
mercado. Esto implica contar con equipos dotados de las cualidades necesarias
para conformar una estructura competitiva capaz de impulsar el liderazgo de la
empresa.
En un mercado con una fuerza laboral de preparación limitada, el reto no
solo es atraer talentos, además, lograr
retenerlos e integrarlos al sentir de la empresa. Esto último incluye dotar al
colaborador de un entorno que le permita mantener no solo su estabilidad
económica, también bienestar profesional y personal, que los dote de las
herramientas necesarias para la autorrealización personal. Por otro lado,
capacitarlo de cara a dar respuestas a las distintas necesidades de la empresa.
Solo de esta manera habrá garantía de retener talentos, reducidos en este
mercado, de cara a lograr la estabilidad de una estructura competitiva.
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