jueves, 12 de agosto de 2010

Recuperemos Boca Chica!!!


Si hubiéramos estado presentes, allá en los años 50, cuando es sátrapa Rafael Leónidas Trujillo decidió construir el prestigioso Hotel Hamaca en una playa ubicada a apenas 30 kilómetros al este del centro de Santo Domingo, tal vez nos hubiéramos llenado de alegría ante tan revolucionaria decisión que sin duda alguna marcaría el inicio de un prominente desarrollo turístico de esta zona.

Nuestra popular, hermosa y maltratada Boca chica comenzó su desarrollo entre los años 50 y 60, no solo con la construcción del hotel que en su entonces se convirtió en icono de la región sino que se inició una serie de construcciones llevadas a cabo por familias destacadas de nuestro país. Se convirtió esta zona en un espacio de recreación y veraneo donde extranjeros y nacionales iban a disfrutar de la actividad del ocio.

El tiempo transcurrió y a medida que este avanzaba empresarios notaron la posibilidad de hacer negocio en esta zona. Por lo que distintos proyectos turísticos comenzaron a ser desarrollados.

Al mismo tiempo la población nacional fue incrementando y este municipio comenzó a recibir cada vez un número mayor de visitantes.

La falta de control y regulaciones provocaron que en el entorno cada vez más se notara un mayor deterioro. Lo que generó como consecuencia que el atractivo del lugar fuera menor.

Podríamos afirmar que es la única playa apta para balneario que se encuentra en Santo Domingo, lo que conlleva que la cantidad de usuarios de esta sea enorme. Lo que conjugado con el número de extranjeros que llegan hasta aquí hace que la actividad se haga insostenible.

Prostitución, droga y robos son solo algunas de las características que actualmente se exhiben en este lugar. Aparentemente combinado todo esto con unas autoridades indiferentes a la situación.

La contaminación que allí se exhibe es alarmante. Basura no solo en el entorno, sino también en las aguas. La sobre abundancia de negocios, muchas veces sin ningún criterio, ha ocupado toda el área que está supuesta a ser destinada a la recreación de los usuarios. Existen lugares donde la distancia entre un establecimiento y la playa no supera ni siquiera los 6 pies.

Estacionarse se convierte en una odisea, ya que personas muchas veces inescrupulosas se han adueñado de ciertos lugares públicos para hacer negocios con estos. Cobrando muchas veces sumas alarmante para permitir que dejemos nuestros vehículos en dicho lugar.

Vendedores que acosan a turistas y nacionales, mendigos que piden por doquier y “sankinpankis” haciendo negocio muchas veces oscuros son otras de las características que actualmente se destacan en la zona.

Es necesario para la salud de nuestro turismo que esta situación se corrija. No podemos seguir dando larga al asunto. Las autoridades no deben seguir haciéndose indiferente a esta realidad. No podemos seguir dejando en manos de las entidades locales (ayuntamiento y órganos de seguridad) el porvenir de esta región, ya que nos pertenece a todos y está delicadamente ligada a la actividad que sostiene nuestra economía.

Con carácter de urgencia debemos trabajar en un plan de desarrollo que permita recuperar esta zona. Relancemos un turismo sano, sostenible, amigable y económicamente viable.

jueves, 5 de agosto de 2010

Si queremos un mejor turismo…


Para lograr el desarrollo turístico de una población debemos definir una estrategia que incluya una serie de acciones que nos encamine a este fin, que sea fundamentalmente de carácter operacional.

En primer lugar debemos tener lo suficientemente claro “lo que queremos tener” y “lo que vamos a promover”. De esa manera nos permitiremos alcanzar el desarrollo turístico que andamos buscando.

Con el fin de diseñar el modelo de desarrollo que se ajuste a nuestras condiciones reales, debe procederse a establecer nuestra visión, el posicionamiento, los propósitos, los productos a desarrollar, lo públicos prioritarios y los objetos que persigue el plan a desarrollar.

(Artículo creado con la colaboración de las profesionales del sector turismo, Keila Sánchez y Susana Beltré)

sábado, 5 de junio de 2010

Si los números son ciertos…


Recientemente el Banco Central de la República Dominicana dio a conocer unas estadísticas que de ser veraces son de gran aliento para los que apostamos al desarrollo y crecimiento del sector turismo.

Si los números son ciertos podríamos decir que desde el punto de vista económico nuestro turismo retornó al sendero del crecimiento. Esto se refleja en el aumento en un 2.32% en la llegada de visitantes a nuestro país en los primeros cuatro meses del año. Hasta el momento 1.5 millones de turistas han venido hasta aquí con el objetivo fundamental de disfrutar de la actividad del ocio.

Si los números son ciertos, deberíamos tomar en cuenta un fenómeno muy importante a la hora de planificar lo que debe ser nuestro turismo. Una oferta que se ajuste a las tendencias. Porque de eso se trata, de ofertar lo que la gente busca. Un 63.2% de las personas que hasta ahora nos han visitado son jóvenes entre 21 y 49 años, personas por lo regular más activa que el resto del mercado. No se trata de que nos olvidemos del segmento que se encuentra en el casi 37% restante, sino más bien de que cuando planifiquemos lo hagamos bajo un criterio claro, que diseñemos conscientes de para quien lo estamos haciendo y a quien buscamos atraer.

Si los números son ciertos, nos deberían servir de base para futuras planificaciones. Debemos seguir diversificando nuestra oferta, debemos hacer que el desarrollo turístico vaya más acorde con el desarrollo de nuestros pueblos, que nuestros turistas se conviertan más que en usuarios en veladores del cuidado y protección del medio ambiente.

Si los números son ciertos, no nos queda más que felicitar al Sr. Francisco J. García, Ministro de Turismo, y exhortarlo a que continúe trazando estrategias que permitan que el sector continúe su crecimiento y diversificación.

Pero no todo es gloria, en cuanto al turismo cultural no nos queda más que decir: ojalá, que los números no sean ciertos.